Artículo escrito por:
Norberto Sarrió Ibañez


Amigos aficionados, la intención que me lleva a escribir este artículo es la de inmortalizar y dar a conocer dos de mis mejores palomos, unos palomos que fueron los causantes de que esto de la colombicultura sea una de las cosas más importantes de mi vida. Pues bien, os hare un breve resumen de lo que han sido para mí.
A principios del año 2000 se celebraba un concurso especial en
la localidad de Lugar Nuevo de Fenollet. Un gran palomero, para mi uno de
los mejores y gran amigo mío, bino a volar sus palomos en mi palomar
para el concurso.
Enseñamos un bonito y gran gavino de blanco, un palomo con mucha cabeza
y cazaba como si la vida se le fuera en ello, y un toscado que para mi no
era un palomo, si no una persona, por que lo que las cosas que hacía
no eran propias de un animal.
Cuando los vi por primera vez, me quede maravillado, todos pintados de arriba
a bajo, muy bien tipados y lo que más me sorprendió para la
beterania que tenían fueron las plumas de nido que aun tenían
en las alas. Principiante que era yo, aunque todo hay que decirlo, ya había
ganado varias veces con otros palomos, estos me tenían muy ilusionado
y eso que no eran míos.
Fui detrás de ellos todo el concurso, viendo como iban detrás
de la paloma, como volvían, su destreza para encontrarla donde la habian
perdido
Mi gran sorpresa fue que cuando termino el concurso, y hay que decir que no
termino mal para ellos, este gran aficionado me regalo los dos palomos. Ya
podéis imaginar mi cara, como un niño pequeño después
de un regalo de Navidad.
Pues bien, esos animales solo hicieron que darme una alegría detrás de otra, no había tarde que no los cogiera con paloma después de estar detrás de ella sin dejársela ni un minuto, así me iba, concurso que los apuntaba concurso que ganaban, los aficionados de mi localidad no encontraban la forma de desbancarlos de los tres primeros puestos, cestas de Navidad, concursos de pollo, concursos locales un gran numero de premios que gane con ellos.
Pero claro, como todo lo bueno se termina, un verano tan caluroso como este que estamos empezando ahora, el gavino cayo enfermo, unas fuertes diarreas hicieron que su pluma y su estado a borde de la muerte me hicieran pasar unos meses de autentica angustia, entre medicamentos y veterinarios me gaste basntante dinero, pero lo merecia por tantas alegrías me había dado, aunque lo mas increíble fue que cuando se recupero y consiguió un plumaje y un aspecto como el de antes, cosa que me demostró aun mas lo fuerte que era ese animal, ya que otro en sus condiciones hubiera muerto seguro, lo volví a subir al palomar y para mi sorpresa se cogió a la paloma en la primera suelta después de ese largo tiempo de enfermedad y recuperación, quedándose solo con ella y llevándosela, esa fue la ultima alegría que me dio, pues después de ahí y como si se lo hubiera tragado la tierra, no lo volví a ver, la paloma volvió al día siguiente pero el no, todavía tengo la esperanza de que vuelva al palomar ya que mis sospechas me hacen creer que el palomo no ha muerto.
Pero bueno, me quede sin el gavino pero aun tenia el toscado, y baya con el toscado a seguido ganado una y otra vez todos los concursos a los que ha participado. Siempre quedando de los tres primeros.
Y estos fueron los palomos que hasta hoy mas han marcado desde el tiempo que soy aficionado a este maravilloso deporte y el cual siempre se me quedaran marcados sus nombres en el recuerdo y en sus trofeos. Los nombres de un gavino llamado Cal y Arena y de un gran Toscado llamado Efecto 2000.




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