


Privacidad
Propiedad de la A.C de Lugar Nuevo de Fenollet. (La Buenavita) © Todos los derechos reservados ®


Servicios Veterinarios:

Información sobre:
- Paramyxovirosis - NewsCastle - Tricomaniasis - Cocidiosis - Programas Preventivos. - Enfermedades Parasitarias - Salud en los Concusos - Factores que influyen en la competición. - El cuidado de la Pluma Mas Información >> Otros Servicios: Consulta tus dudas, preguntas ... E-mail Publica tus dudas, preguntas en:

Artículo escrito por:
Pepe Targa
(Veterinario Virtual)
En los últimos tiempos se han vertido ríos de tinta sobre el virus de la influenza, responsable de la "auténtica" peste aviar (no la confundamos con la enfermedad de Newcastle, responsable de la pseudopeste aviar). Los colombicultores no dejamos de preguntarnos hasta que punto es posible que nuestros ejemplares sufran esta enfermedad, más aun teniendo en cuenta que nuestro país es un lugar de tránsito, descanso y anidamiento de gran variedad de aves migratorias que surcan el mundo y pueden actuar como transmisoras de esta y otras muchas enfermedades.
Esta enfermedad fue descrita en aves en 1878, desde entonces han habido muchísimos brotes en todo el mundo, destacando los padecidos en E.E.U.U en los años 1983-1984 y los recientemente descritos en el sudeste asiático en el 2004 (Camboya, China, Japón, Indonesia, Tailandia, Corea, Laos y Viet Nam). Puede afectar a todas las aves aunque con distinta intensidad dependiendo del virus y la especie.

tres subtipos A, B y C. Los subtipos B y C son virus de gripe humanos exclusivamente, mientras que los pertenecientes al subtipo A afectan a multitud de especies, entre ellas las aves, que una vez infectadas pasan un periodo de incubación de 1 a 3 días y posteriormente desarrollan la enfermedad, caracterizada por signos generales de apatía (depresión, perdida de peso, erizamiento...), signos respiratorios (estornudos, lagrimeo, estertores...) y en algunos casos diarrea. Es muy común que las aves que consiguen superar la etapa de viremia queden debilitadas y sufran el ataque de bacterias oportunistas (E. Coli, Salmonella, Clostridium...) creando una situación catastrófica.
La enfermedad produce muchas pérdidas cuando afecta a las aves domésticas, en el pavo la mortalidad puede ser hasta del 100% de los infectados y en el pollo hasta del 80%. No obstante, el porcentaje de aves salvajes que muere es muy bajo, convirtiéndose las infectadas en difusoras de la enfermedad por donde vayan. El virus es liberado por las portadoras a través de secreciones nasales y por las heces que le sirven de protección en espera de infectar a otro animal. Se han descrito casos de virus que han resistido en el agua estancada periodos superiores a los 100 días.
El virus de la influenza se destruye con los detergentes, los agentes oxidantes, el calor, la desecación y los pH muy altos (lejía, sosa...) o muy bajos (ácidos).
El gran problema al que nos enfrentamos, es la capacidad de mutación que tiene este virus. Esto quiere decir que una vez dentro de las células, su información genética varía, se entremezcla para dar viriones con características muy distintas al original, si siempre fuera igual solo pasaríamos la gripe una vez en la vida. Si pensamos en esta característica y en el hecho de que las aves se agrupan en inmensas bandadas, se forma una gran batidora de virus que acaba por crear auténticas armas de infección masiva.