Mas cosas de interes sobre palomas de raza en:

En mis veinte años de palomero muchos son los recuerdos y vivencias que atesoro en mi memoria, entre ellos ocupa un lugar preeminente el Lobaton. Éste no es si no el nombre con el que bauticé a uno de mis mejores palomos, apodo que le vino por sus inmejorables condiciones para la suelta. En aquellos años de entre los palomos o pichones que se perdían en mi pueblo, La línea de la Concepción muchos terminaban en el cajón de este palomo, yo, con la lógica ilusión que esto me hacia. Siempre lo estaba comentando en casa de mis padres, que es dónde aquel entonces los tenia, y ellos me respondían: <<ese palomo es peor que lobaton >>, e clara alusión al periodista del mismo apellido que presentaba el programa de televisión quien sabe dónde. Desde entonces cuando quise referirme a él siempre lo llamé por aquel nombre.
Muchas fueron las anécdotas y faenas de trabajo de aquel inmejorable palomo. Recuerdo como mi amigo y colombicultor Juan Mateo le preparo mas de una hembra en celo con la intención de atraparlo y, cansado de terminara arrastrando de ellas, dispuso para la intención una de las de vuelo muy corto y gran apego a su palomar, aquellas que por su dureza se hacen imposibles de atrapar. Luego me contaba como el palomo tras seducirla en lo alto de un piso cercano ny tras mil y un trasteos comprobando que la paloma no la seguía en el vuelo, cambió su estrategia e intento sacarla de allí andando y efectuando saltos cortos entre los tejados y las antenas. Lógicamente tuvo que terminar por soltar un macho y encerrarla para no perderla. Más tarde el palomo me demostró poseer aquella cualidad, llegando a encerrar palomas encintadas o alicortadas.
Varios años fueron los que se mantuvo en suelta, aunque por evolución que experimento mi palomar pasó de volar casi en solitario a compartir azotea con un conjunto de machos más barrocos en sus formas. Esto provoco el que aumentaran las dificultades para seguir encerrando palomas perdidas o en celo; tanto fue así que recuerdo como acercaba las palomas al palomar y en cuanto estas se posaban sufrían el acoso de los demás machos que en un intento de seducirla, solo conseguían alejarla, obligando al <<Lobaton>> a seguirlas una y mil veces, esperando que yo acudiera en su ayuda encerrándole a la competencia para que el pudiera culminar su trabajo sin molestia.
Mis obligaciones personales y la falta de tiempo fue haciendo que el equipo que formábamos mi palomo y yo se debilitara, por aquellos tiempos recuerdo que cuando a echarles de comer a mis palomas observaba como el <<Lobaton>> andaba tras una zurita magaña, intentado incansablemente atraerla hacia su cajón. Casi una semana los estuve viendo ir y venir hasta que un día el palomo desapareció. Intente encontrarlo, preguntando a los palomeros mas cercanos, pero parecía que se lo había tragado la tierra. Tristemente llegue a la conclusión de que abría acabado en las garras de algún halcón, abatido por algún disparo, o bien que se había entregado en algún palomar ajeno y desconocido.
Este Artículo continua en la Página siguiente >>




Privacidad
Propiedad de la A.C de Lugar Nuevo de Fenollet. (La Buenavita) © Todos los derechos reservados ®
